lunes, 10 de agosto de 2026

Bahía Blanca asiste a sus comercios. ¿Y en Coronel Dorrego qué se está haciendo?



Por Pablo Javier Marcó

Lo que se anunció semanas atrás en Bahía Blanca merece ser mirado también desde Coronel Dorrego. No porque las dos ciudades tengan la misma realidad ni porque una medida pueda trasladarse directamente de una localidad a otra. Pero sí porque vuelve a poner sobre la mesa una pregunta que también debería discutirse acá: ¿qué se hace cuando a los comercios les cuesta cada vez más sostener la actividad?

El Municipio de Bahía Blanca anunció la creación de un fondo extraordinario de $300 millones destinado a asistir a comerciantes de la ciudad.

La medida surgió después de una reunión entre comerciantes, representantes de entidades empresarias y dirigentes políticos. Allí, el sector planteó la situación que estaba atravesando. Los fondos serán distribuidos a partir de un índice de vulnerabilidad financiera elaborado por la Cámara de Comercio y la Corporación del Comercio.

El anuncio incluye además una moratoria para comercios con una facturación de hasta $35 millones. Según explicó el intendente Federico Susbielles, el universo alcanza a más de 7.000 comercios y unos 4.500 tienen deudas. La idea es combinar la asistencia económica con algún alivio en materia fiscal.

Hay un dato que también merece atención. Antes de que apareciera el fondo hubo una reunión en la que los propios comerciantes pudieron plantear sus problemas.

El encuentro se realizó en el Teatro Don Bosco y fue impulsado por la Cámara de Comercio y la Corporación del Comercio. Según la información publicada, tuvo una importante participación del sector. De aquella reunión surgió un compromiso político que finalmente terminó en la creación del fondo.

Y acá aparece la cuestión que nos interesa mirar: ¿qué está pasando con los comerciantes de Coronel Dorrego?

No hace falta tener una estadística oficial para saber que existe preocupación. En conversaciones con comerciantes aparecen referencias a una caída importante de las ventas. También se conocen casos de negocios (algunos, incluso, con muchos años de trayectoria) cuyos propietarios decidieron ponerlos a la venta.

Eso, por supuesto, no alcanza para decir que todo el comercio local atraviesa la misma situación. Tampoco sería serio convertir algunos casos en una estadística general. Pero tampoco parece razonable ignorar lo que está ocurriendo.

Y es pertinente que nos hagamos algunas preguntas.

¿Qué información existe hoy sobre la situación del comercio de Coronel Dorrego?

¿La Asociación de Comercio e Industria realizó recientemente un relevamiento entre los comerciantes? ¿Cuántos están teniendo dificultades para sostener sus negocios? ¿Qué rubros están más afectados? ¿Cuántos comercios cerraron durante el último año? ¿Hay comerciantes que estén pensando en dejar la actividad? ¿Qué reclamos concretos se llevaron al Municipio, a la Provincia o a organismos nacionales? ¿El Municipio está haciendo algo al respecto?

Para estos interrogantes no encontramos respuestas. Al menos que hayan trascendido públicamente.

Tampoco encontramos en la información disponible un anuncio de asistencia económica específica para los comercios de Coronel Dorrego similar al fondo que acaba de implementar Bahía Blanca.

Puede haber gestiones que no sean conocidas públicamente. Si las hay, sería bueno que se informen. Los comerciantes tienen derecho a saber qué se está haciendo y qué respuestas se están buscando.

Lo ocurrido en Bahía Blanca deja, al menos, una experiencia para mirar. Los comerciantes plantearon su situación, las entidades empresarias llevaron esos reclamos a las autoridades y de ese proceso surgió una medida concreta.

Bahía Blanca tiene una escala muy diferente y además viene de atravesar situaciones particulares, entre ellas el impacto de los fenómenos climáticos que afectaron a la ciudad. Por eso no se trata de copiar un fondo de $300 millones ni de suponer que una misma herramienta sirve para todos.

Dorrego es otra realidad y tiene otra escala.

Pero puede haber otras alternativas.

Un relevamiento serio del comercio local. Una mesa de trabajo entre comerciantes, entidades y Municipio. Información periódica sobre la situación del sector. Revisión de tasas y cargas para quienes tienen dificultades. Gestiones ante organismos provinciales y nacionales. Y, si los datos muestran que hace falta, algún mecanismo de alivio para los comercios más comprometidos.

Antes de pensar en una medida concreta hay algo que parece indispensable: hablar con los comerciantes y saber qué problemas están teniendo.

Porque cuando un comercio con muchos años de trayectoria se pone a la venta, cuando un pequeño negocio tiene que reducir horarios para intentar bajar costos o cuando las ventas caen al punto de poner en duda la continuidad de una actividad, no siempre estamos frente a un problema estrictamente individual.

También puede ser una señal de lo que está pasando con una parte de la economía local.

Y esperar a que los comercios cierren para empezar a discutir el problema sería llegar tarde.

Bahía Blanca acaba de mostrar que las entidades representativas pueden reunir a los comerciantes, llevar sus reclamos a las autoridades y conseguir que una preocupación del sector termine convertida en una política concreta.

En Coronel Dorrego sería bueno saber qué diagnóstico tienen quienes representan al comercio local, qué reclamos se han formulado y qué respuestas se obtuvieron hasta ahora. (10-08-26).

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