jueves, 18 de junio de 2026

Dos aprehendidos en nuestra ciudad por circular en un vehículo con pedido de secuestro



Dos hombres fueron aprehendidos en nuestra ciudad luego de que personal policial constatara que circulaban en un vehículo con pedido de secuestro activo por robo automotor.

Según informó la Policía de Coronel Dorrego, el procedimiento se realizó el 17 de junio, alrededor de las 21, en la Ruta Nacional Nº 3, a la altura del kilómetro 597, en inmediaciones de la estación de servicio Axion.

Los aprehendidos fueron identificados como Alexander Lagos, de 36 años, y Elvio Ramón Alberto Siuffi, de 40, ambos oriundos de General Roca. Los mismos se movilizaban en un automóvil Mini Cooper, dominio AC897FC.

Al momento de ser identificados, presentaron una tarjeta verde apócrifa. Tras verificar la documentación y los datos del rodado, los efectivos constataron que el vehículo registraba un pedido de secuestro activo por robo automotor, solicitado por la UFIJ de Vicente López Oeste desde el año 2021.

Ante esta situación, ambos hombres fueron aprehendidos y puestos a disposición de la Justicia.

Interviene la UFIJ Nº 9 del Departamento Judicial Bahía Blanca, con comunicación a los organismos judiciales correspondientes. (18-06-26).

Chalde destacó el diálogo con el sindicato municipal y advirtió sobre las limitaciones financieras



En la reciente entrevista con LA DORREGO, el intendente Juan Chalde se refirió a la relación entre el Municipio y el Sindicato de Trabajadores Municipales, luego del pedido realizado por el gremio. El jefe comunal destacó la importancia del diálogo y sostuvo que, aunque existen diferencias, ambas partes mantienen un intercambio basado en el respeto.

“Es bueno decir que mantenemos siempre una relación de diálogo con el sindicato y aunque no siempre nos ponemos de acuerdo, buscamos que eso sea de la relación con el empleado municipal a través del sindicato que los representa, sea razonable y que nos escuchemos y que nos demos las razones correspondientes”, expresó.

Chalde contó que el viernes mantuvieron una reunión y explicó que la situación económica condiciona las decisiones sobre incrementos salariales. “Para mí lo más gratificante sería poder dar mayores aumentos y tengo que ser muy cauteloso en eso por las dificultades financieras que presenta el año”, señaló.

En ese sentido, remarcó: “Para mí es mucho más fácil decir que sí, porque la gente está contenta y entonces yo también me quedo contento. Pero no puedo ser demagógico”.

El intendente también informó que desde el próximo mes algunas personas que forman parte de la planta transitoria pasarían a planta permanente. “Eso también es otro de los planteos que estamos resolviendo en conjunto”, indicó.

Sobre el reclamo del sindicato, Chalde valoró la postura del gremio, aunque aclaró que no todos los pedidos pueden tener una respuesta favorable. “Si bien no podemos dar todos los sí que busca el sindicato, yo rescato esta voluntad y este respeto que ellos tienen para hacer los planteos”, afirmó.

Por último, sostuvo que la decisión de limitar los aumentos tiene como objetivo evitar comprometer la situación laboral del personal municipal. “Si no damos más de lo que damos, es porque no vamos a poder pagarlo y porque queremos también cuidar un poco la totalidad de los trabajadores”, manifestó.

Además, agregó: “No queremos llegar al punto de tener que empezar a reducir trabajadores indiscriminadamente, porque creemos que cada uno presta un servicio”. (18-06-26).

El discurso de la Patria en el sudoeste bonaerense


Nota escrita por Fabián Enzo Barda en la revista Todo es Historia

A partir del golpe de Estado de 1930 se cristaliza en el discurso oficialista una exaltación de la nacionalidad con claros ribetes autoritarios. El camino se había iniciado antes, en la década de 1920, cuando comienza a tener visibilidad un nacionalismo autoritario reflejado en la prédica de Manuel Carlés y la creación de la Liga Patriótica, y en el viraje ideológico de un poeta de la valía de Leopoldo Lugones.

En el afán de una nueva “argentinización de la cultura” se cae en un nacionalismo autoritario, diferente del “cosmopolitismo” de finales del siglo XIX, que también había sido una política de argentinización con el objetivo galvanizar a la sociedad conformada porcentualmente por una gran masa de inmigrantes.

En el distrito de Coronel Dorrego, sudoeste de la provincia de Buenos Aires, la ejecución de la política educativa, de la mano del gobierno provincial y de políticas locales marchaba en esa senda utilizando a la escuela pública como un vehículo de uniformización. Se trata, ni más ni menos, de la construcción de un nuevo discurso de la Patria, o con menos ambición, un “aggiornamiento” en consonancia con los vientos que soplaban en Europa e iban llegando a América Latina.

El presente trabajo analiza la construcción de símbolos y rituales en un momento de la historia argentina que se extiende entre 1930 y 1943, autodenominado “Restauración Conservadora”. Precisamente esta categorización nos lleva a la búsqueda de aquellas acciones para la imposición de símbolos y rituales que, en el afán de “restaurar” una idílica República que habría funcionado desde 1880 hasta 1916, no tienen el mismo sesgo, y generan una gran cantidad de símbolos y ritos que no opacan ni logran la trascendencia de los producidos por la “República Conservadora”, más cercana a los procesos de la organización y consolidación del Estado Nacional.

Las etapas reconocidas como “conservadoras”, más allá de los intentos de la república de la década del ´30 de abrevar en la tradición de su homónima del siglo XIX y principios del siglo XX, tienen características totalmente diferentes. Un contexto histórico sin comparación posible, objetivos diferentes en cuanto a la utilización de los símbolos y ritos como instrumentos políticos hacen que esas dos “Repúblicas” difieran en el contenido del relato político que impusieron. Entre 1880-1916 se buscaba instalar un proceso de “argentinización” de la sociedad producto de un contexto marcado por la afluencia de inmigración masiva y la necesidad de consolidación del Estado Nacional; en cambio, entre 1930 y 1943, si bien los instrumentos fueron similares, los símbolos y ritos que impusieron, buscan un sesgo más nacionalista influido por los cambios que se experimentan en el mundo a partir de la “Paz de Versalles”, los cuestionamientos a la democracia liberal y la crisis económica de 1930, que alcanzaron también a América Latina.

 

Símbolos y ritos

López Lara sostiene que ya la sociología weberiana distinguía entre formas de acción racional y no racional admitiendo que algunos elementos aparentemente irracionales se deben entender en una configuración social particular, con creencias y valores específicos. Esto lo lleva a considerar que el paradigma del hombre político racional, las representaciones colectivas y las representaciones transmitidas por los símbolos y los ritos, es una distinción que merece reconsiderarse; debe reconocerse que no todas las acciones rituales y el simbolismo son expresiones de la irracionalidad política. La cultura política está impregnada por una forma de comunicación que convierte a los significados y símbolos como un factor predominante1.

Es en la tradición durkheimiana donde el ritual es un mecanismo que produce creencias colectivas reflejadas en la estructura social. Las creencias rituales imposibilitan comprender el contexto simbólico en que se inscriben las acciones humanas, y por ende, interesa también su forma de propagación y el efecto en la integración de la sociedad.

Esta teoría ha cobrado gran influencia porque ubica los actos rituales con la elaboración de creencias, el reforzamiento de las normas de la tradición y con fenómenos de emotividad colectiva. No hay duda, para López Lara, que pese a la secularización que atraviesa la organización política de las repúblicas, hay una especie de religión secular que se transfiere con valores políticos y sociales, un culto, símbolos y rituales de legitimidad. Sin duda que la sociología de Durkheim tuvo difusión a partir de 1880, contemporánea con la formación del Estado Nacional en la Argentina y la difusión de símbolos y rituales para su afianzamiento y legitimidad.

La forma en que opera el ritual constituye un ámbito para volver perenne y “eterno” aquello que quiere manifestar la sociedad. El rito transforma lo particular en universal, lo regional en nacional y lo individual en colectivo. Según Roberto Da Matta, el ritual es uno de los elementos más importantes para transmitir y reproducir valores2. Además, los ritos, funcionan como mecanismo para la generación de una imagen de unidad y consenso.
Plotkin señala que “los rituales políticos cumplen una doble función. Por un lado, crean una unidad simbólica entre los participantes que se reconocen a sí mismos como miembros de una comunidad política dada: partido, nación, patria. Por otro lado, en especial, en regímenes de tipo autoritario, los rituales cumplen también una función de exclusión, privando de legitimidad como contendientes políticos a quienes no participan de los mismos”3. Este último aspecto es trascendente para nuestro análisis ya que la “Restauración Conservadora” fue en definitiva una república restrictiva, no exentas de rasgos autoritarios.

 

Cosmopolitas y nacionalistas

La evolución de la discusión sobre “Nación y ciudadanía”, en el marco del proyecto liberal de finales del siglo XIX, marca un camino hacia posiciones nacionalistas autoritarias en las primeras décadas del siglo XX, con mayor énfasis a partir de la década de 1930. Además, los diferentes sectores que cuestionaron la coyuntura nacional, en los distintos momentos, si bien reconocían una matriz común (la nacionalidad o la falta de ella) contienen proyectos diferentes para la solución de lo que definen como una situación crítica y caótica, en la que el ejercicio de la ciudadanía cuestionado (finales del siglo XIX) termina anulado (década de 1930).

El germen del nacionalismo puede rastrearse en Argentina desde finales del siglo XIX hasta la formación y consolidación de un nacionalismo autoritario a partir de la década de 1920. En dicho proceso, la utilización de símbolos y rituales para la legitimación política fue indudable; y esto incluye al caso de la Argentina porque la “sacralización del orden político secular encontró en las nociones de nación y patria los referentes de una comunidad moral imaginada: la comunidad cívica”4.

A partir de 1890 se originó en la Argentina un movimiento que comenzó a poner en jaque las cuestiones de la nacionalidad y la ciudadanía enmarcadas en un contexto en el que, como una de las consecuencias del proyecto de país vigente, la inmigración va a tener un papel fundamental. Un país que en varios de sus asentamientos urbanos tenía mayoría de población extranjera que no solo pugnaba por su inserción económica sino también política y social, produjo en parte de su élite gobernante, el levantamiento de voces que pedían una presencia más marcada de la idea de patria. En principio, lo hicieron en el sistema educativo que comenzaba a ser cuestionado a más de una década de la puesta en marcha de la Ley 1420 de 1884. Esas preocupaciones derivaron también en cuestiones como la participación política de los extranjeros y la relativización de la ciudadanía por adopción, como un freno a la participación e inserción política.

Una de las respuestas del régimen político vigente que sustentaba su poder en base a la alianza de oligarquías provinciales con sectores de la política porteña fue la idea de argentinización de la cultura con la utilización de ciertos símbolos y ritos para consolidar el proceso que se había iniciado con la sanción de la cuestionada ley de educación.

Las fiestas cívicas, como en otros lugares del mundo, hicieron evidente la puesta en marcha del dispositivo simbólico. Se construye un “Estado-espectáculo” que recurre a medios espectaculares para transmitir una pedagogía política, una moralidad, o los mitos expresados en el pueblo, la raza o las masas. En este sentido la generación del ’80 recurrió a símbolos como el “Himno Nacional” o la celebración del 25 de Mayo como fiesta patria para construir esa religión secular que no desaparece con los estados modernos. Fue así que, a partir de un hecho que parecía menor, cuando el maestro Pablo Pizzurno decidió, en vísperas de un 25 de mayo, izar la bandera entonando la canción “Aurora” y luego el “Himno Nacional” en el patio de la escuela de la que era director, nuestra fiesta cívica que había perdido ese carácter para adquirir un tono más marcial y militarista, pasó a ser un instrumento de la cultural escolar al servicio del proceso de argentinización.

La canción patria adquirió su perfil definitivo cuando la Ley 9.044 del 30 de marzo de 1900, recortó sus estrofas obviando las más antiespañolas en el afán de hacer creíble el “crisol de razas”. Además, se sancionaron una serie de leyes que constituyeron las efemérides argentinas que involucraban feriados con solemnes actos de ritualización.

Según Lilia Bertoni, Nación y ciudadanía fueron temas particularmente controvertidos en los años finales del siglo XIX; en las naciones europeas y en el mundo europeizado las diferentes concepciones sobre la nación, el patriotismo y la relación del ciudadano con el Estado dieron lugar a polémicas en las que se enfrentaron “patriotas” y “cosmopolitas”5. Las primeras voces se alzaron para sostener que la educación pública había fracasado; sostenían que en el sistema educativo estaban ausentes los rasgos espirituales. Según Bertoni, esas voces que se levantaron cuestionaban en definitiva al liberalismo sin negar la vigencia de la Constitución Nacional y al sistema político consagrado en ella. Debido a que, desde el diagnóstico de esas voces –entre las que se destacan con matices Joaquín V. González e Indalecio Gómez–, la heterogeneidad y la diversidad resultaban peligrosas, la lengua sería el elemento aglutinador de la singularidad cultural6.

 

El “nacionalismo” de la Restauración Conservadora

La puja entre “patriotas” y “cosmopolitas” abreva en un “nacionalismo light” en relación a lo que comienza a suceder en la Argentina posterior al Centenario, que tuvo en el grupo de jóvenes reunidos en torno a la redacción del periódico La Nueva República, a una minoría “preocupada” por la llegada del Yrigoyenismo al gobierno al que visualizaban como una amenaza devastadora.

Olga Echeverría describe cómo en torno a esa redacción, Julio y Rodolfo Irazusta, Ernesto Palacio y Juan Carulla delinearon un proyecto de nacionalismo reaccionario anti sistema que, desde la idea de considerarse una minoría de “iluminados”7, deriva en la adhesión a la conspiración que llevó al derrocamiento del gobierno radical en el golpe del 6 de septiembre de 1930. En efecto, los miembros de La Nueva República, con conexiones con otros grupos y publicaciones reaccionarias como La Fronda y Criterio, tenían pretensiones autoritarias, jerárquicas, elitistas y antidemocráticas. Eran anti Yrigoyenistas, anti socialistas y anti semitas.

La autora señala que “se elevaron hasta condenar el pensamiento moderno de Occidente, al que consideraban opuesto tanto a las tradiciones grecolatinas como católicas”. Veían en la Iglesia católica un elemento articulador de la sociedad, por lo que mostraron simpatías con el tradicionalismo católico; y puntualiza que, en rigor, lo que les interesaba “a estos intelectuales tradicionalistas era la ‘faceta terrenal’ de la religión, como herramienta sostenedora del orden, la propiedad y las jerarquías sociales”. Por último, remarca que apelaban a la religión para obtener “el milagro de la obediencia”8.

Las raíces de esa visión se encuentran en el pensamiento de Charles Maurras. Al respecto, cita Echeverría que los Irazusta y sus amigos eran profundos conocedores de la obra y el pensamiento del ideólogo y referente de “Acción Francesa”.

A partir de 1930, reaparece en un clima netamente autoritario, el discurso que le dio contenido a la construcción de la nacionalidad a finales del siglo XIX. Aquel momento de “patriotas”, “cosmopolitas” y “nacionalistas” como bien ha señalado Bertoni “evidenció preocupaciones nacionalistas y aun nacionalistas de índole política e ideológica. Estas preocupaciones se manifestaron en diversas actividades culturales y políticas de asociaciones e instituciones que ocupaban el centro de la escena pública, en movimientos de opinión, en la acción de grupos informales y también en las campañas de un amplio movimiento patriótico, que abarcaron actos patrios y manifestaciones públicas, además de una vasta producción historiográfica, la edición de libros y revistas especializadas y la realización de homenajes y monumentos a próceres”9.
En la década de 1930, la escuela fue el ámbito donde se intentó construir a través de símbolos y rituales, un proceso ya no de “argentinización” sino de “nacionalización” en el que el proceso de “cosmopolitismo” a un “nacionalismo” de corte autoritario, alcanza visibilidad.

 

El nuevo discurso de la patria en Coronel Dorrego
En el distrito de Coronel Dorrego de los años 30, las ideas que en el mundo ya habían tomado visibilidad estuvieron presentes en la vida pueblerina, no solo por efecto de la crisis económica mundial y del golpe de Estado de 1930, sino porque la fuerte incidencia de comunidades como la italiana y la española siguieron con atención lo que sucedía en ambas penínsulas generando militancia pro y antifascista –en el caso de los italianos– y una profunda división que salpicó a toda la sociedad dorreguense cuando estalló la Guerra Civil española en 1936.

Eran las ideas en boga que fueron conformando el discurso político, social y escolar que componen la cultura vigente, es decir, la cultura dominante en la que, a menudo, la idea de patria fue un escudo para justificar ciertas posiciones.

Es tan fuerte la impronta del discurso de la patria construido desde finales del siglo XIX que, en su edición de su 30 aniversario, el diario La Verdad, reconocido de hecho como el órgano oficial del gobernante partido conservador, enumera sus objetivos impregnados de la más vieja tradición liberal y no del discurso propio de un nacionalismo de derecha que, los militares y los sectores oligárquicos, proclamaron para los gobiernos surgidos del golpe de Estado del 6 de septiembre de 1930. La publicación enumera: “fomentar los sentimientos de progreso, justicia y de paz y en sus columnas han tenido albergue todas las iniciativas patrióticas y bien inspiradas en pro de la civilización y del adelanto colectivo”. La publicación se percibía como “fiscal” de la cosa pública corrigiendo “los abusos que pretendieron o cometieron malos funcionarios públicos”10. En efecto, la campaña de desprestigio de las administraciones que se habían sucedido entre 1916 y 1930 fue sistemática.

La tentación en caer en la refundación de las patrias (nación, provincias y distritos) ha sido reiterada en el devenir político argentino, en el intento mismo de construir “el discurso de la patria” que por varias iniciativas desde diferentes tradiciones ideológicas y/o políticas ha sido tan disímil como esos intentos de refundación. De hecho, todo gobierno tiene o construye para la ocasión su propio “relato”.

A nivel local no es descabellado que una reformulación atraviese todo el entusiasmo del cincuentenario de la creación del distrito, fundado en 1887.

Para los protagonistas de 1937, eran no solo momentos de festividades sino también de balances y proyecciones. Así ubicaban el casi intemporal rol de los pioneros –rol también muy discutible– para hacendados que llegaron a la propiedad de la tierra en el sudoeste bonaerense, a partir de 1875, sin siquiera haber pisado las calles que hoy llevan sus nombres. La Verdad habla del privilegio del pueblo de Coronel Dorrego por la población que fue construyendo el armazón económico y social. Es interesante porque señala que hay dos clases de hombres, por un lado, el trabajador que responde a un instinto de conservación; y, por el otro, el hombre de acción, hombre de empresa con visión para un destino superior. En tal sentido sostiene que “Coronel Dorrego, como otros tantos conglomerados sociales, estaba destinado a vivir en el estancamiento de sus energías. La razón de su desenvolvimiento está radicada en sus hombres de empresa que supieron ver las posibilidades evolutivas de la zona y se entregaron con todo a la tarea de transformar las costumbres y las corrientes económicas hasta alcanzar un alto grado de desarrollo dando al dinero todo su valor evolucional”11.

He aquí un intento de construcción histórica tan difuso que se acerca más a una interpretación metafísica que al devenir histórico. En rigor, esas palabras acompañaban la presentación de esos “pioneros” junto a otro protagonista de la sociedad de ese tiempo, el inmigrante. Con ese nuevo protagonista instalado en el balance de tres décadas se presenta el porvenir del país “risueño y alentador”. Destaca también la laboriosidad y el dinamismo que la inmigración europea habría impregnado a la sociedad argentina. Para el diario La Verdad, dirigido por el caudillo conservador, Gregorio Juárez, en los inmigrantes “se asienta toda su futura grandeza, porque de nada valen las condiciones naturales de un país, la riqueza y la benignidad de su clima si el elemento humano, que es el encargado de explotar esa riqueza, no se siente con aliento para emprender la tarea, que verdaderamente exige verdaderos sacrificios en los comienzos”. El balance de tan significativa fecha es visto por sus protagonistas como la confirmación del eterno progreso. No obstante esto, se sorprende de que en esos 50 años transcurridos “desde el momento inicial de esa evolución”, haya sido posible llegar “a las características actuales por el solo espíritu innovador y progresista de nuestros pobladores”.

No menos optimista es la percepción de los hombres del cincuentenario respecto del papel de la educación pública, aunque trazan un diagnóstico crítico sobre el cometido de la escuela de entonces. En líneas generales, la “Restauración Conservadora” no introdujo grandes cambios en el sistema educativo, sólo un tenue fomento de la Educación Técnica en los grandes centros urbanos, la incorporación de nuevos actos patrióticos y la exaltación del régimen político. En estos dos últimos aspectos, el nuevo discurso sobre la patria desembarca en el sistema escolar con un marcado perfil nacionalista autoritario.

Consideraban que la educación debía tener una orientación general que cohesionara socialmente a todos los habitantes del territorio nacional para lograr “la unidad étnica nacional”, y se preguntaban si se utilizaba la educación formal para cumplir una misión “en forma elevada e integral que le corresponde en su carácter de piedras angular sobre la que descansa la futura grandeza nacional”.

Luego se realizar una ojeada sobre las diferentes disciplinas que abarcaban el dictado de clases, calificaban a la enseñanza como “un sistema glacial que esteriliza las disposiciones naturales del alma infantil”. Hasta ahí llega el análisis de ese balance de medio siglo que, en el plano educativo, no se anima a apostar por la esperanza de un futuro mejor tal cual lo habían “profetizado” al hablar de las riquezas naturales de la zona y la presencia laboriosa de la inmigración.

 

Educación escolar en Dorrego

En nuestro recorrido por anaqueles de bibliotecas públicas, escolares y privadas, consultando viejos pobladores de la zona del sudoeste de la provincia de Buenos Aires rescatamos información sobre textos escolares, disposiciones ministeriales, organización de actos y clases alusivas para mostrar de qué modo la educación era utilizada como herramienta política para la imposición del discurso de la nueva argentinidad, menos cosmopolita. En los años ‘30 se incrementaron significativamente las fechas de evocación y celebración patriótica y clases alusivas que vinculaban directamente acciones del gobierno conservador con los contenidos vertidos en las aulas escolares.

Los textos escolares se encuadran en los libros de la escuela normalizadora. En la nómina podemos incluir, Cien lecturas (para 5° y 6° grado)12, Fuentes de Vida (libro para 6° grado)13 y Patria Grande, evocaciones, estampas, escenas y descripciones14.

Del conjunto de libros que circulaban en las aulas dorreguenses hay dos cuya presencia no pasa inadvertida. Uno es ¡Upa! de Constancio Vigil que pasa a ser parte de la mitología popular; se editaron más de 1.000.000 de ejemplares, cuyas ediciones superaron la “larga” década de la “Restauración Conservadora”, ya que, editado por primera vez en 1934, el legendario manual escolar sobrepasó las 20 ediciones publicándose hasta mediados de los años ‘50.
En la sesión titulada “Los Meses”, Vigil destaca fechas como el nacimiento y muerte del general San Martín, el 25 de Mayo, Día de la Bandera, 9 de julio y Día de la Madre. Además, incluye algunas fechas reivindicativas de la “Conquista española”. No hay textos de exaltación patriótica y no incluye al gaucho, cuya reivindicación es propia de los años ‘30 del siglo XX.

El otro texto es El Sembrador de Héctor P. Blomberg que, si bien aparece en 1925, se editó durante varias décadas sin cambio alguno. Con este libro, el alumno podía leer a poetas sociales jóvenes como el catamarqueño, Luis Franco, textos del anarquista Eliseo Reclus, de Alberto Gerchunoff y Pastor Obligado. El pensamiento de Blomberg era difundido en otros ámbitos ya que el diario La Verdad solía incluir textos patrióticos de su autoría. Además de su popular vals “La Pulpera de Santa Lucía”, eran difundidos los radioteatros de su autoría ambientados en la época de Rosas.

En el transcurso de la década se fueron incrementando el número de festejos y evocaciones patrias en el sistema educativo provincial. Al principio de la década, los 25 de Mayo, 9 de julio, 12 de octubre y Día de la Madre eran las efemérides destinadas a abrir la escuela a la comunidad. Posteriormente, se fueron incorporando los homenajes a Manuel Belgrano y a San Martín, como así también clases alusivas y homenajes a acciones de los gobiernos nacional y provincial, y la reivindicación del 6 de septiembre de 1930, aniversario del golpe de Estado que derrocó a Hipólito Yrigoyen.

Hemos rescatado de los archivos de la Escuela Nº 4, de la localidad de El Perdido, en el partido de Coronel Dorrego, el “Reglamento de Fiestas Escolares” fechado el 24 de mayo de 1931 en el que se “sugerían” una serie de acciones para llevar adelante en los festejos patrios. La disposición dictada por el Consejo Escolar del distrito enfatizaba que “las fiestas escolares son de los niños y para los niños, debe excluirse en absoluto lo que esté fuera de su comprensión y ejecución”15. También recomendaba la necesidad de no perder clases en la preparación de los actos, no solicitar trajes especiales y que, al menos dos veces al año, el director o directora de cada establecimiento se dirigiera a la comunidad educativa con un discurso.

Incluso la Revista Escolar, publicación de los maestros dorreguenses, en su edición de julio de 1933, con la firma de dos docentes emblemáticos como Luis Celillo y Juan Lamachia Negri publica una nota cuya temática es la escuela, el hogar y el ambiente social revalorizando la necesidad de complementar el proceso educativo entre familia y escuela.

Otra de las preocupaciones que mostró la comunidad respecto de la Escuela pública fue el pedido de nombres para los establecimientos en funcionamiento. Aquí la cuestión de la escuela y la nacionalidad fue común al pensamiento político de la época con exclusión de los socialistas y comunistas. El 18 de octubre de 1933, se dio a conocer el pedido de varios vecinos para que las escuelas del distrito lleven “nombres patrios”. Los firmantes representan a la clase dirigente local con tradiciones políticas diferentes; se trata de conservadores y radicales que, pese a la profundización de sus diferencias por el golpe del ‘30, la Guerra Civil española y los sangrientos hechos del 5 de septiembre de 1937 cuando los radicales se levantaron contra el fraude, mantenían frente a ciertas situaciones una posición común. A modo de ejemplo citamos que suscribieron la iniciativa el Dr. Victoriano Estévez (UCR – senador provincial en esa época), el escribano Manuel Salgado Rueda (conservador – designado interventor municipal después del golpe del ‘30), Ramón Castro (vicecónsul de la República Española), el Dr. Ricardo Fuertes (referente máximo del radicalismo que, en 1963, llegó a ocupar el cargo de ministro de Economía provincial), los doctores Zabulón Espízua y Carlos Casal Varela (futuros referentes del peronismo, por ese entonces radical el primero y conservador el segundo).

La nómina de denominaciones sugeridas que luego fueron confirmadas eran: Bernardino Rivadavia, Bartolomé Mitre, Nicolás Avellaneda, Mariano Moreno, José Manuel Estrada, Lucio Vicente López, Domingo Faustino Sarmiento, Juan Bautista Alberdi, Manuel Belgrano, Joaquín V. González, Estanislao Zeballos, Bernardo Monteagudo, Francisco Ramos Mejía, Benjamín Zubiaurre, Florentino Ameghino, Agustín Álvarez y José María Gutiérrez.

En la carta elevada a Pedro Balade, presidente del Consejo Escolar, los peticionantes consideraban que eran necesario identificar las ideas e ideales de un nacionalismo que debía trascender a la Historia. Agregaban “reivindiquemos para el templo de la Patria, la justicia de póstuma consagración de sus varones más preclaros”.

La Escuela, por razones que parecería ocioso analizar, es la fuente permanente en que debe agitarse los hijos dilectos de la patria, que de uno u otro modo la han dignificado, ya en el campo de la ciencia, de las artes, de las ideas o de la especulación espiritual, dándole sin tasa los frutos de una vendimia que la honran en el concepto del pensamiento”.

La sola enunciación de un nombre, revive a veces toda una época de gloria y, ningún sitio mejor que el pórtico de las escuelas, para ostentar a manera de escudo heráldico, y como evocación de sus lauros, esas vidas de varones que, con su altivez, dignidad e ilustración formaron el acerbo de la patria. Rindamos a sus manes, el homenaje simbólico de respetuoso recuerdo, para ejemplo de generaciones que se suceden”.

En agosto de 1934, el Consejo Escolar eleva a las escuelas, la nota del Consejo General de Educación en la que comunica las pautas para el uso de emblemas patrios. Ordena utilizar durante la semana patria de mayo y julio y otros actos, distintivos celeste y blanco sin aditamentos de ninguna clase y responsabilizaba a los directores si se comprobara alguna alteración16.

El discurso moralista

El tema de las fiestas escolares además de reflejar la vieja tradición de la “argentinización” de la cultura, tal vez como parte de ella, incluye aspectos relacionados con la tradición gaucha. Varios programas de actos escolares incorporan danzas típicas y también la interpretación de viejas especies musicales como el Yaraví, al que algunos especialistas ubican como base de otros ritmos como la propia milonga surera que también reivindica la raíz afro.

Respecto de las fiestas escolares, circulaba un texto de Jacinto Zaragozí, Escenas Blancas que se utilizaba para la preparación de los actos. En su obra, que rescatamos de la Biblioteca del Colegio “San José” –institución que comenzó a funcionar en 1931– se ocupa de los límites para la inclusión de la cultura popular. Sostenía que “en la escuela no debe vibrar otra música que la peculiar a ella. Se pueden introducir cantos profanos de zarzuelas, operetas, valses, etc., para formar coros o cosas por el estilo, pero esto debe hacerse con mucha parsimonia y cuidando de enmendar la letra si hay necesidad. En la misma forma se pueden cantar aires nacionales y extranjeros procurando que los niños aprendan a tocar la guitarra (no debería haber un solo argentino que no supiese tocar la guitarra y bailar el Pericón)”17.

Asume una posición totalmente denigrante y moralista con respecto al tango al que califica de repugnante, descalificando la forma en que se baila por ser una danza de agarre. Avanza mucho más allá de los colegios al atacar a las propaladoras y primeras emisoras de radio que promocionaban “los bailongos de salón”. Para el docente los jóvenes debían bailar al aire libre la jota, el gato, el pericón, la zamba y en los salones el pericón, los lanceros y el minué.

El discurso moralista del maestro de Sunchales, cuyo libro sirvió de base para la organización de los actos escolares durante el período de análisis, no se aleja de los deseos del poder político de impregnar la cultura escolar con el sello del Golpe, es decir con la etapa que se abrió a partir del derrocamiento del presidente Hipólito Yrigoyen.

En el transcurso de 1932, el gobierno lanzó la suscripción del empréstito patriótico, una transferencia de recursos desde la sociedad que adquiría los bonos que luego de un tiempo cambiaban por el importe original más un interés (en realidad los bonos patrióticos perdieron su valor nominal). Se formaron comisiones en cada uno de los municipios; para el caso de Coronel Dorrego, Manuel Sánchez Muñoz, vinculado al conservadurismo gobernante, fue su presidente. En tal sentido, el Consejo General de Educación obligó a las Escuelas a impartir clases exaltando las bondades del empréstito, además, hubo suscripción de alumnos cuyas listas aparecían publicadas en la prensa local18.

Aún más llamativa es la circular de noviembre de 1933, en la que se insta a explicar las finalidades de la colecta de la comisión para combatir “la mosquita Langosta”.

Con estos casos se ve el modo en que los problemas puntuales eran asociados a las grandes cuestiones nacionales con un fin netamente propagandístico. Esa disposición comienza analizando la situación de desempleo en plena depresión económica. Alertaba que la situación de millones de desocupados, privados de los recursos indispensables, devaluaba su nacionalidad, aumentaba una vagancia forzosa y era el germen de disturbios sociales. Esa introducción para hablar de una plaga reconocía que la falta de empleo era un tema que urgía solucionar porque “la labor crea holgura y bienestar, el paro forzoso destruye riquezas y engendra discordias”.

En el segundo párrafo explicaba los perjuicios que podía ocasionar la langosta exaltando la necesidad de la colecta nacional que daría “trabajo a los desocupados en la destrucción de la langosta mosquita”19. Por último, incluye la colecta en el marco de una verdadera cruzada para ayudar a los desocupados y en el entendimiento de que sería una contribución para la defensa de la producción nacional.

Todas estas iniciativas instrumentadas por las autoridades educativas locales fueron emanadas por los niveles superiores del gobierno provincial, pero también el régimen conservador dorreguense intentó perpetuar su paso por el poder.

A solo dos años del golpe comenzó una prolífica tarea de reivindicación desde la prensa y con el cambio de nomenclatura de calles y espacios públicos.

El 6 de febrero de 1932, se creó la Comisión de Homenaje al general José Félix Uriburu. Era su presidente, el senador Gregorio Juárez, el caudillo conservador dorreguense.

El 4 de junio de 1932, el Concejo Deliberante aprobó la Ordenanza de cambio de nombre del Boulevard República (hoy Avenidas Ricardo Fuertes) por el de “Teniente general José F. Uriburu”. El 21 de junio del mismo año, el Departamento Deliberativo local aprobó la ordenanza por la cual se impone el nombre de José F. Uriburu a la Plaza Central de la localidad de Oriente, espacio publico atravesado por la Avenida Ramón Santamarina, otro de los referentes del conservadurismo bonaerense. En la actualidad la Plaza de Oriente lleva el nombre de Juan B. Maciel, el caudillo radical muerto el 5 de septiembre de 1937, día del levantamiento en la jornada electoral fraudulenta.

El 6 de septiembre que, el gobierno conservador había declarado feriado nacional, se desarrollaron los actos centrales por los que se impuso el nombre de Uriburu al Boulevard y a la plaza mencionada.

En los actos centrales del 25 de mayo de 1933, se inauguró la placa conmemorativa en la intersección de las dos principales avenidas del ejido urbano de la localidad cabecera del distrito, avenidas Uriburu y Roca.

El día del aniversario del golpe, el diario La Verdad publicó un suplemente especial en homenaje a la asonada militar que derrocó a Yrigoyen. Eran 20 páginas impresas en celeste y azul.

No es un dato menor que la década culmina con la aprobación por parte de la Legislatura de la provincia de Buenos Aires del 10 de noviembre como “Día de la Tradición”, una meta alcanzada tras un periplo que se inicia cuando Leopoldo Lugones brindó una serie de conferencias reivindicando la figura del Martín Fierro y que tuvo a la “Agrupación Bases” de la ciudad de La Plata, como impulsora de una iniciativa que culmina en ley provincial y que, en los años del primer peronismo, pasó a ser un festejo nacional. A partir del 10 de noviembre de 1939 se realizaron festejos del Día de la Tradición en toda la provincia de Buenos Aires; y Dorrego tuvo su primera fiesta gaucha en 1940.

Conclusión
En la Argentina de 1930-1943 se produjeron intentos de legitimización política utilizando el sistema educativo. Ya el régimen de 1880 había utilizado la Ley 1420 de Educación común, universal, laica y obligatoria como un instrumento de “argentinización” de la cultura, dotando su funcionamiento con símbolos y ritos que conformaron no solo una cultura escolar sino la apropiación por parte de una sociedad que, con altísimo porcentaje de inmigrantes, necesitaba elementos homogeneizadores.

La autodenominada “Restauración Conservadora”, supuesta heredera del “pasado glorioso” que había generado la república surgida en 1880, aun repitiendo los mismos instrumentos, generó símbolos y ritos impregnados de un nacionalismo formado y consolidado en un nacionalismo autoritario.

La escuela fue el vehículo más directo para llegar a la sociedad. A través del sistema educativo se intentaron instalar símbolos y rituales para legitimar un régimen cuyo origen había sido un golpe de Estado.
Al ser el sistema educativo el principal vehículo para imponer esa política, poblaciones como la de Coronel Dorrego, en el sudoeste de la provincia de Buenos Aires no estuvieron ajenas a dicho proceso y fueron participantes activos de lo que estaba pasando en el mundo.

El tono moralista, marcial y autoritario en que fueron instalados símbolos y ritos tan disímiles como la exaltación de fiestas cívicas y el aniversario del Golpe de Estado, o la sobrecarga “del panteón de la Patria” con un número de homenajes en crecimiento a lo largo de la década, y la equiparación como gestas nacionales de la suscripción de empréstito o el combate contra una plaga, estuvieron lejos de constituirse en formadores de ciudadanía.

Si bien escapa a este trabajo, la etapa de los gobiernos radicales (1916-1930) no había generado, con la excepción del 12 de octubre como fecha nacional, símbolos y ritos de la misma naturaleza que los conservadores.

Lo sucedido en 1930 tal vez explique la aparición de nuevos ritos y símbolos y la resignificación de muchos de los ya vigentes en tiempos del primer peronismo, pero tampoco es tema de este trabajo. (|8-06-26).

 

 

Desde el Torrero



Por Carlos Madera Murgui / Periodista de LA DORREGO

No es una ocurrencia personal, pero me gusta el título.

Alimentando una pasión que todavía vive y que se traduce en lo que pienso. A la vieja usanza, de manera artesanal, pretendiendo ser medido, osado pero respetuoso, como lo aprendí y como lo ha hecho este medio durante los últimos 55 años.

Entregaremos notas regulares en estas páginas, en este incipiente período retomado, que llevarán esta denominación.

No existe otra sensación que la esperanza cuando se escucha —aunque no demasiado— explicar que los poderes públicos los ejerce la política a través de sus representantes: personas con creencias, militancia y reafirmación de su pensamiento, coincida o no con el propio.

Es esencial e inherente a la vida democrática que personas probas, honestas, de reconocida moral y honorabilidad, ocupen los lugares destinados en esos poderes públicos, con los que la sociedad los ha honrado. Precisamente por observar esas condiciones, tuvieron la oportunidad, dentro de los partidos políticos —algo hoy casi en desuso—, de integrar listas electivas o, posteriormente, de ser elegidos por los ciudadanos en el cuarto oscuro o en la cabina de votación.

Por lo tanto, debe partirse de la base de que esos atributos dejan de ser destacados para convertirse en fundamentales e innegociables en la conformación de nuestros representantes; administradores de nuestras ilusiones, de nuestros aportes y, primordialmente, de nuestras concepciones políticas e ideológicas, de nuestra forma elegida de vida. Es decir, se convierten en algo básico y no en una cualidad excepcional.

La participación ciudadana parece haber recuperado interés, no solo por la expectativa de acceder a puestos de gobierno —verdadero honor reservado para pocos—, sino también por el interés que despierta la política y sus herramientas para la transformación y el progreso de las sociedades organizadas, bajo el paraguas del civismo.

Esto nos permite ser testigos de un nuevo capítulo democrático, aun en medio de la peligrosa entropía que atraviesan nuestros días. Tal vez, para las generaciones actuales, se trate de algo natural, como siempre debió haber sido. Sin embargo, deberíamos valorar, por encima de nuestras preferencias políticas, personales o de amistad, a quienes asumen la responsabilidad conferida por el voto. No para exaltarlos, sino para celebrar, en el mejor sentido de la palabra, un hecho que algunos, peligrosamente y cada vez menos numerosos, no dimensionan con la importancia que merece.

Los vaivenes del sistema, torpedeado abiertamente por el Gobierno y el Congreso Nacional, no constituyen hoy el mejor ejemplo. Porque la democracia no es solamente respetar el voto popular; también implica observar el Estado de derecho, respetar la Constitución Nacional y la división de los poderes públicos.

No siempre satisface ni siempre conforma. Como cualquier método o régimen, está integrado por hombres y mujeres que deben contar con la preparación y el conocimiento suficientes. Sobre esa base solicitaron nuestro apoyo para convertirse en nuestros delegados, gestores e intermediarios. Y como ciudadanos hemos optado, en conjunto como sociedad, por quienes consideramos más aptos para desempeñar esa tarea.

El momento actual —como tantos otros anteriores— necesita de quienes prometieron realizar ese trabajo. Y es allí donde debemos preguntar por el proyecto —entre comillas— utilizado en campaña, una palabra que ayudaba a muchos a sintetizar acciones que resultaban más complejas de explicar.

Hablo de nuestro terreno, porque del otro lado varios continúan explicando, desde distintos puntos de vista, una debacle que sufrimos todos, sin excepción y sin necesidad de interpretación.

Alguna vez, un dirigente local se mostró indignado al explicar “la equivocación” de la gente. Otro sostenía que la política estaba devaluada, pese a formar parte él mismo del menú. La subestimación de lo que el pueblo piensa y determina ha llevado a experimentados dirigentes a sufrir estrepitosos fracasos en todos los ámbitos. También es válido, no lo niego, que ocurra a la inversa.

Sin embargo, pocos cargos son para muy pocos. Su titularidad representa capacidad e importancia política dentro de distintas estructuras de gobierno, y eso no es para cualquiera.

Por otra parte, escuchar hablar del consenso como si fuera un logro extraordinario aparece, para muchos, como un elemento de simple normalidad o de pulcritud administrativa. Para quienes pretendemos que el Concejo Deliberante sea algo más, debería ser el ámbito político por excelencia: un lugar de debate.

Con más tiempo y agenda, habrá que abordar también algunas cuestiones que no fueron rescatadas durante la campaña, pero que parecen demostrar que no todo está tan bien como se pretende mostrar.

Las posiciones, opiniones y decisiones de los representantes de la política siempre serán políticas. No existe otra interpretación posible.

Hay varios asuntos que no deberían convertirse en factores que profundicen una anemia propositiva y deliberativa que la sociedad, mediante su sufragio, se encargó de premiar o castigar según correspondiera.

La controversia sobre la concreción de un proyecto o sobre las tareas de contralor debería estar allí, y no centrarse exclusivamente en cómo debe implementarse o cómo fue ejecutado. Si existe acuerdo sobre la base, el debate debe darse en las formas.

Nada ni nadie impide, a priori, que la oposición o las minorías cumplan con lo prometido. Menos aún las mayorías. Porque si algo no puede hacerse, debieron saberlo antes de asumir.

Además, quienes acceden a esos cargos conocen las estructuras y escalones superiores de gobierno y de poder establecidos por el mismo sistema que les permitió llegar hasta allí. No tienen la facultad de modificarlos unilateralmente, por más razonable que consideren su postura.

Siempre debe actuarse con fundamento, conocimiento e información, y no atravesados por postulados ajenos que ni siquiera saben explicar y que exceden su capacidad.

La política, definida por Alfonsín —Raúl—, significa la confrontación de ideas, la discusión y la lucha por ellas. Disentir no significa obstruir; por el contrario, es reafirmar una posición ideológica que sintetice nuestro sentir y nuestro pensar frente a los hechos.

El poder democrático siempre fue político. Aun cuando se equivoca, nunca es simplemente administrativo.

Tengamos en cuenta que la esperanza de los pueblos es un aspecto que, felizmente, hasta ahora nadie ha podido manejar y que se renueva eternamente. También es cierto que ese recurso ha sido utilizado muchas veces de manera deleznable. Pero debemos confiar en algo: las sociedades actuales han aprendido mucho sobre aquello que les conviene.

A veces no lo parece. Pero si la ciudadanía puede equivocarse al elegir, también los elegidos pueden defraudar. (18-06-26).

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miércoles, 17 de junio de 2026

La Junta Vecinal de Marisol se declaró prescindente en la controversia por las actividades náuticas en la desembocadura


La Junta Vecinal del Balneario Marisol emitió un comunicado oficial en el que informó que no asumirá posición a favor ni en contra de los distintos sectores involucrados en la controversia vinculada con la práctica del kitesurf, la actividad pesquera y las cuestiones relacionadas con la preservación ambiental en la desembocadura del Río Quequén Salado.

El pronunciamiento se conoció luego de que la Municipalidad de Coronel Dorrego informara que presentó una apelación ante la Cámara de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo de Mar del Plata contra el fallo de primera instancia que resolvió el cese de las actividades náuticas en la desembocadura del río, en Balneario Marisol.

Según había señalado la directora municipal de Asuntos Legales, Micaela De Battista, la causa judicial se originó a partir de una presentación realizada por un grupo de vecinos de la villa balnearia en relación con la Ordenanza Nº 4.775/25, sancionada a fines del año pasado con el objetivo de regular y sectorizar la práctica del kite surf y wind surf.

En el comunicado difundido por la Junta Vecinal se indica que, ante las diversas manifestaciones y posicionamientos surgidos en torno a la práctica del kitesurf, la actividad pesquera y la preservación del ambiente, particularmente del río, la playa y el ecosistema local, ese organismo consideró pertinente efectuar una comunicación institucional.

En ese marco, la entidad dejó expresamente establecido que no asumirá posición respecto de los distintos sectores involucrados, al entender que se trata de una problemática compleja que involucra intereses concurrentes y cuya evaluación y resolución corresponde a las autoridades administrativas y jurisdiccionales competentes.

Asimismo, la Junta Vecinal señaló que existe un pronunciamiento judicial vigente vinculado a la cuestión, circunstancia que, según expresó, determina la improcedencia de cualquier intervención o manifestación por parte de ese órgano, en resguardo del principio de imparcialidad y del debido respeto al ámbito de actuación del Poder Judicial.

Finalmente, la institución informó que se mantendrá al margen de toda consideración o pronunciamiento sobre el tema y que limitará su accionar al marco de sus competencias específicas. (17-06-26).

Realizarán en nuestra ciudad la primera Feria del Orgullo


En el marco de la conmemoración del Día Internacional del Orgullo LGBTIQ+, el Área de Género y Diversidad, junto con el Área de Juventud, organiza la primera edición de la Feria del Orgullo. La propuesta reunirá a emprendedores, artesanos, diseñadores y trabajadores de la economía social en un espacio destinado a celebrar la diversidad y el trabajo comunitario.

El evento tendrá lugar el domingo 28 de junio, de 14 a 18, en el Centro Comunitario, ubicado en la esquina de Cisneros e Inmigrantes. La actividad será libre y gratuita, tanto para expositores como para el público.

La Feria del Orgullo ofrecerá un espacio para proyectos autogestionados de distintos rubros, entre ellos artesanías, diseño, gastronomía y otros emprendimientos. Su objetivo es fortalecer el trabajo de quienes participan en un ámbito que promueve la igualdad de derechos, el respeto mutuo y la visibilización de la lucha histórica contra la discriminación.

La iniciativa también busca favorecer el comercio local y fortalecer los vínculos comunitarios. Además, propone impulsar el acompañamiento entre emprendedores y contribuir al desarrollo de la economía social desde una perspectiva de inclusión y participación ciudadana. (17-06-26).

Kite Surf y Wind Surf en Marisol: la Municipalidad apeló un fallo judicial

La directora municipal de Asuntos Legales de la comuna, Micaela De Battista, confirmó que el gobierno comunal presentó una apelación ante la Cámara de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo de Mar del Plata ante el fallo de primera instancia que resolvió el cese de las actividades náuticas en la desembocadura del Río Quequén Salado en Balneario Marisol.

La funcionaria recordó que un grupo de vecinos de la villa balnearia inició una causa judicial en relación a la Ordenanza Nº:4.775/25 sancionado a fin del pasado año con el objetivo de regular y sectorizar la práctica del Kite Surf y Wind Surf. 

(Entrevista en LA DORREGO) Tras el rechazo de la oposición a la rendición de cuentas, Chalde defendió la transparencia fiscal y la situación financiera del municipio


El intendente Juan Chalde se refirió por LA DORREGO al rechazo de la rendición de cuentas 2025 por parte de los dos bloques políticos de la oposición y sostuvo que la decisión respondió a criterios políticos más que a observaciones técnicas o contables. Además, defendió la administración municipal, destacó la labor de las áreas de Hacienda y Contaduría y aseguró que el distrito mantiene una situación fiscal ordenada.

“Entiendo que desde el punto de vista legal, técnico y contable, las objeciones que escuché son muy poco significativas y, además, no sustentadas debidamente en hechos concretos”, afirmó.

El jefe comunal señaló que algunas críticas apuntaron a la falta de firmas en determinados expedientes, aunque relativizó esos cuestionamientos. “Hay que tener en cuenta que los expedientes son, creo, más 11 mil los del año, y llevan muchas firmas”, expresó. También manifestó su confianza en los equipos municipales: “Sé que es muy bueno, muy solvente y muy serio ese trabajo”.

Luego, consideró que los bloques de Fuerza Patria y La Libertad Avanza aplicaron “un enfoque de tipo político” al momento de votar la rendición de cuentas. “Se podía aprobar la rendición de cuentas y hacer las consideraciones de lo que no se considera prudente”, sostuvo.

Respecto del proceso de control, explicó que el Tribunal de Cuentas realiza auditorías durante todo el año y luego emite un dictamen definitivo. “El estar controlado en forma permanente hace que, si hay algo que no se está haciendo bien, se puede corregir dentro del propio ejercicio”, indicó.

Chalde recordó que durante su gestión no recibió sanciones del organismo provincial. “Venimos invictos”, simbolizó, a tono con el clima mundialista que se vive. Además, remarcó que el municipio obtuvo nuevamente la máxima calificación en transparencia fiscal. “Volvimos nuevamente a tener el 100% de calificación en transparencia fiscal; eso es una forma de responder con hechos concretos a las observaciones recibidas”.

Sobre uno de los cuestionamientos libertarios, vinculados a la dependencia de fondos provinciales, reconoció que alrededor del 72% de los recursos municipales provienen de la coparticipación. Sin embargo, explicó que se trata de una situación común en los municipios del interior bonaerense.

En ese sentido, sostuvo que una mayor autonomía financiera requeriría incrementos superiores en las tasas municipales. “Mi criterio como intendente es mantener las tasas actualizadas al valor de la inflación”, señaló. Y recordó, que para 2026, el Ejecutivo propuso una actualización del 30%, frente a una inflación anual del 31,5%.

Al responder a las críticas sobre el bajo porcentaje destinado a inversión, explicó que gran parte de los recursos municipales sostienen servicios esenciales: “Tenemos todos los servicios de salud que son gratuitos, todos los servicios de cultura y de deportes que son gratuitos y sin tasas”, indicó.

Otro de los puntos cuestionados, en este caso Fuerza Patria, fue el superávit superior a los 3.600 millones de pesos. Chalde rechazó la interpretación de que esos fondos deberían haberse utilizado en otras áreas y explicó que una parte importante corresponde a obras ya previstas que no pudieron ejecutarse dentro del ejercicio.

“Si no llegamos a ejecutar totalmente una partida es porque no vamos a gastar el dinero solamente porque lo tenemos previsto. Si no es necesario, no se gasta o no se invierte”, afirmó.

Como ejemplo, mencionó la obra de ampliación de la red de gas y trabajos de viviendas que tenían partidas asignadas, pero cuya ejecución pasó al año siguiente. “El dinero ya estaba previsto”, aclaró.

También remarcó que el superávit permite afrontar compromisos futuros. “Si nosotros este año, a esta altura, que estamos a pocos días de pagar el medio aguinaldo de junio, tenemos ya esa reserva prevista y lo vamos a poder hacer sin ningún inconveniente, es justamente porque vamos siendo austeros en el gasto y porque el año pasado terminamos con algo de superávit”.

El jefe comunal advirtió, además, sobre una caída de los ingresos por coparticipación en términos reales. “La recaudación de coparticipación, en términos reales, ha caído bastante”, señaló.

En cuanto a la cobrabilidad de las tasas municipales, destacó que el municipio logró sostener los niveles de recaudación pese al contexto económico. “En este año 2026 estamos logrando mantenerlos y mantenerlos significa un logro desde el punto de vista de la gestión de Hacienda”, afirmó.

Por último, planteó la necesidad de discutir una reforma más profunda del esquema de distribución de recursos entre Nación, Provincia y municipios. “De Dorrego sale muchísimo dinero en pago de impuestos y después nos vuelve una partecita chiquita”, sostuvo.

Para el intendente, un reparto más federal de los recursos permitiría fortalecer la capacidad de inversión de los municipios y afrontar con mayores herramientas las demandas de los vecinos.

Escuchá el audio:

17-06-26

Habrá carreras de caballos el 26 de julio en nuestra ciudad tras el aval del Concejo Deliberante


La Asociación Civil Amigos del Caballo de nuestra ciudad fue autorizada por el Concejo Deliberante a utilizar las instalaciones del campo hípico municipal el próximo 26 de julio, con el objetivo de realizar una nueva jornada de carreras de caballos.

En la nota, firmada por el presidente de la entidad, Osvaldo Daniel Mena, la institución informó que su personería jurídica se encuentra en trámite ante la Dirección Provincial de Personas Jurídicas bajo el expediente N.º 2-303-318.

La asociación expresó su agradecimiento por la confianza recibida para la organización de la carrera anterior y señaló que aquella actividad se desarrolló con tranquilidad, orden y responsabilidad, en cumplimiento de las pautas establecidas.

Además, destacó que Coronel Dorrego comienza a consolidarse como una fecha de interés dentro del calendario de carreras de caballos, con participación de vecinos, aficionados y personas vinculadas a la actividad hípica.

La entidad también manifestó su disposición a abonar los cánones por carrera establecidos en la ordenanza impositiva vigente y a cumplir con todas las exigencias administrativas, organizativas y reglamentarias correspondientes. (17-06-26).

Despojos de Sueños / Por Gustavo Ariel Blázquez


Nosotros estamos realizando algunas tareas, apenas para saldar nuestro tiempo destinado a la cultura del trabajo, que hasta podría ser una convención estúpida creada por el poder (algunos le agregan "económico mundial"), que ha sido de a caballo o en avión, siempre el mismo, con los mismos rostros cuidadosamente seleccionados.

Allí vamos, criaturas ordinarias, a sufrir el escarnio diario de hacer la fila y agachar la cabeza, de servir un café y mirar automóviles ajenos; allí vamos, intentando levantar la frente tan solo para satisfacer aquel síntoma social que provoca arrimar a la mesa el mendrugo diario, el guardapolvo amarillo para nuestra descendencia, el recibo pago de la electricidad, la mitad del dinero para el gas y la imposibilidad de mirar la misma televisión que algunos otros, que, como es obvio y reiterativo en la historia, se sentirán distintos solamente por ello: por mirar otra televisión y por poner los pies en otras aguas saladas del mismo mar.

Disuasivo embrujo el del hambre; no es necesario que arribe para presentir su presencia, acechante, disimulado entre los pliegues del telegrama de despido, agazapado detrás del cartel de "Liquidación por cierre definitivo".

Es tan disuasivo que, aunque no lo miremos a la cara, nos dobla la espalda sin tocarnos la espina. Desorbitados ante la genuflexión, nuestros ojos creerán ver mentiras en los espejos.

Allí van los despojos de los sueños, a la carga con lo que les queda... con lo que les queda. (16-06-26).

martes, 16 de junio de 2026

Coronel Dorrego estuvo representado en el Programa Añoranza 2026 de la Junta de Castilla y León


El Centro de Castilla y León de Coronel Dorrego participó, junto a representantes del Centro Castilla y León Bahía Blanca, Centro Zamorano de Buenos Aires, Comunidad Castellana de Santa Fe, Agrupación Castellana y Leonesa de Bolívar, Centro Salamanca de Buenos Aires y Centro Castilla y León de Tres Lomas, del Programa Añoranza 2026, patrocinado por la Junta de Castilla y León, con un viaje rumbo a Castilla y León.

Por parte del Centro Castilla y León de Coronel Dorrego participó María Laura Dumrauf García, integrante de la Comisión Directiva, quien estuvo en Valladolid, donde recibió el certificado de asistencia al Curso Formativo de Dirigentes y tuvo la oportunidad de saludar al Consejero de Presidencia, Miguel González Gago, y a la Directora de Acción Exterior, Ruth Anderez Alonso.

Uno de los momentos más emotivos de la experiencia fue la visita al pueblo de su mamá, Soto y Amío, en la provincia de León.

También se destacó la participación de Fabián Ferrero, integrante de la Comisión Directiva, en la coordinación del grupo.

La experiencia permitió a los representantes argentinos compartir una enriquecedora experiencia junto a Castilla y León. (17-06-26).

En picada: el consumo de carne cayó en mayo y está en su menor nivel en 20 años


El consumo de carne vacuna en Argentina cayó a 47,5 kilos por habitante al año, el registro más bajo de los últimos 20 años, en un contexto marcado por la pérdida de poder adquisitivo de los hogares y un fuerte encarecimiento relativo de los cortes bovinos frente a otras proteínas.

Mientras tanto, el pollo y el cerdo siguen ganando espacio en la mesa de los argentinos, el consumo per cápita de carne vacuna registró una baja de 6,1% interanual y una retracción de 3,1 kilos por habitante respecto al mismo período de 2025.

Los datos surgen de un informe de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra), que también mostró una retracción del mercado interno durante los primeros cinco meses de 2026. Entre enero y mayo, el consumo aparente de carne vacuna alcanzó 855.750 toneladas res con hueso, lo que representó una caída interanual de 11,1%. En términos absolutos, el mercado absorbió unas 106.700 toneladas menos que en igual período del año pasado.

De acuerdo a la Ciccra, la disminución del consumo está vinculada a la caída del poder de compra de las familias, afectadas por la suba significativa en el precio relativo de la carne vacuna.

Consumo y producción de carne vacuna

La caída del consumo se da en un contexto de estabilidad de precios. De hecho, el kilo de asado registró la mayor baja mensual con una caída de 1,6% y un valor promedio de $17.237,3. Le siguieron el cuadril, que descendió 0,8% hasta $21.163,9, la nalga con una baja de 0,6% y un precio de $21.810,5, la carne picada común que retrocedió 0,4% a $10.402,2 y la paleta con una disminución de 0,1% y un valor de $17.110,4. En contraste, la caja de hamburguesas congeladas aumentó 2,5% mensual y se ubicó en $7.759,4.

La reducción del consumo se produjo en paralelo con una caída de la producción. Durante los primeros cinco meses del año se produjeron 1,168 millones de toneladas res con hueso, un volumen 7,3% inferior al registrado en el mismo período de 2025. Este retroceso se dio en un contexto de menor disponibilidad de hacienda para faena.

En enero-mayo de 2026 se faenaron 4,94 millones de cabezas de hacienda vacuna, lo que implicó una contracción de 9,8%. “Fue el nivel de actividad sectorial más bajo de los últimos diez años (39º entre los últimos cuarenta y siete años)”, precisó el informe.

Mientras tanto, las exportaciones de carne vacuna habrían totalizado 312.200 toneladas res con hueso, una cifra 5,1% superior a la registrada en los primeros cinco meses del año pasado. El crecimiento de las ventas externas, equivalente a 15.060 toneladas adicionales, fue impulsado principalmente por la demanda proveniente de Estados Unidos.

En ese sentido, cabe recordar el acuerdo comercial firmado con ese país a principios de año, que supuso un cupo anual de exportación de 100.000 toneladas libre de aranceles, resultado de agregar 80.000 toneladas a la cuota de la que ya disponía el país, de 20.000. “En los restantes destinos principales las ventas experimentaron caídas muy significativas”, señaló Ciccra, al precisar que las ventas a China, todavía principal destino de exportación para la carne vacuna, cayeron 35,8% mensual en abril y 32% interanual.

En contraposición, las exportaciones a EEUU crecieron 25% mensual y se triplicaron en la comparación interanual, totalizando 10.896 toneladas en abril y llegando a representar 29,2% del total exportado. (Agencia DIB).

Turismo: encuentro sobre nuevas tendencias en gastronomía


La Dirección de Turismo de la Municipalidad de Coronel Dorrego, junto con la Asociación de Hoteles, Restaurantes, Bares, Confiterías y Afines (AHG) de Bahía Blanca y la Región Sudoeste, convocan a prestadores del sector a participar de un encuentro que se desarrollará el próximo 25 de junio, a partir de las 14, en la Oficina de Turismo local.

La jornada abordará el tema “Nuevas tendencias en gastronomía: ideas para renovar el menú” y tiene como objetivo acercar propuestas innovadoras, técnicas actuales y herramientas prácticas para que restaurantes, bares, confiterías y emprendimientos gastronómicos de la región puedan actualizar sus cartas, optimizar recursos y ofrecer una experiencia superadora tanto a vecinos como a turistas.

Desde la organización destacaron la importancia de esta iniciativa como una oportunidad para conocer nuevas tendencias del sector, intercambiar experiencias y fortalecer la oferta gastronómica regional.

La Municipalidad, a través del área de Turismo, espera contar con una amplia participación de los prestadores locales.

Las inscripciones pueden realizarse en la Oficina de Turismo, ubicada en la esquina de Santagada y 9 de Julio, o comunicándose al teléfono 2921-401222. (16-06-26).

Mazzarini: “Es lamentable que a desaprensivos no les importe la limpieza de la vía pública”


Ante la presencia de basura en la vía pública durante este fin de semana, el director municipal de Servicios de la comuna, Aldo Mazzarini, reflexionó con notable malestar, aunque con firmeza, sobre estos hechos y expresó: “Es lamentable que en nuestra ciudad convivamos con gente desaprensiva a la que no le importe que haya basura, lo que en definitiva perjudica a los demás vecinos que sí se ocupan del orden y la limpieza”.

Por último, el funcionario subrayó: “El esfuerzo lo hacemos entre todos y, desde mi lugar, agradezco a nuestros vecinos por su preocupación y, sobre todo, por su colaboración permanente”. (16-06-26).