La concejala de Fuerza Patria, Manuela Alonso, presentó una moción de privilegio para expresar su “profunda preocupación” por las decisiones que adopta el Gobierno Nacional en materia de ciencia y tecnología.
“La Argentina atraviesa un proceso de financiamiento y desmantelamiento de su sistema científico y tecnológico que resulta absolutamente irracional desde el punto de vista político, económico y social”, afirmó.
Sostuvo que la ciencia y la tecnología “no pueden quedar sujetas a los vaivenes de cada gestión de gobierno”, y señaló que son “políticas de Estado cuya continuidad resulta indispensable para garantizar el crecimiento económico, la salud pública, el desarrollo productivo, la soberanía tecnológica y la capacidad de innovación de nuestro país”.
En ese sentido, advirtió que “debilitar este sistema significa resignar oportunidades de desarrollo y comprometer el futuro de las próximas generaciones”.
Alonso señaló que “la inversión pública en ciencia y tecnología cayó por debajo del 0,15% del Producto Bruto Interno, ubicándose en el nivel más bajo de los últimos 50 años”. También afirmó que esta situación “no representa simplemente una reducción presupuestaria” sino que “revela un proceso mucho más profundo que un mero ajuste fiscal”.
“Estamos frente a un desmantelamiento planificado de capacidades construidas durante décadas por generaciones de argentinos y argentinas”, dijo. Y agregó que esto “implica el abandono de un modelo de desarrollo basado en el conocimiento y la innovación”.
Durante su intervención, destacó el papel de organismos estratégicos del país. Mencionó al INTA, que “fortalece una agricultura competitiva, federal y con desarrollo territorial”; al INTI, que “impulsa una industria nacional con innovación y valor agregado”; a la Comisión Nacional de Energía Atómica, que “sostiene la soberanía energética, tecnológica y nuclear”; al Servicio Meteorológico Nacional, que “protege a la población mediante información climática estratégica y alertas tempranas”; al CONICET, que “genera conocimiento científico que luego se transfiere a la sociedad”; y a las universidades nacionales, que “forman profesionales, producen investigación, promueven el pensamiento crítico y además son profesores nuestros investigadores del CONICET”.
Destacó que las consecuencias del desfinanciamiento alcanzan a trabajadores, investigadores y proyectos científicos. “Detrás de cada recorte hay investigadores que perdieron su trabajo, becarios que vieron frustrado su proyecto de vida, equipos de investigación que se disolvieron y líneas científicas que tardarán muchos años en reconstruirse”, sostuvo.
Además, señaló que el desfinanciamiento sostenido, los retiros voluntarios, los despidos y las renuncias provocadas por una pérdida del poder adquisitivo cercana al 40% desde diciembre de 2023, junto con la interrupción de programas estratégicos y el congelamiento de ingresos a la carrera científica, forman parte de “un plan estratégico”.
Por último, expresó su rechazo a las políticas nacionales que, según indicó, “están debilitando organismos estratégicos para el desarrollo argentino”.
“Ningún país alcanza el progreso renunciando a la producción de conocimiento o desvalorizando a quienes investigan, enseñan e innovan”, sentenció.
“Defender la ciencia, la tecnología y la universidad pública es defender la producción, el trabajo, la salud, la educación, la soberanía y el futuro de toda la Argentina”, concluyó. (14-07-26).

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