domingo, 5 de julio de 2026

El maltrato animal como síntoma social y la urgencia de educar en la empatía


El Colegio de Veterinarios de la Provincia de Buenos Aires (CVPBA) manifestó su más enérgico repudio a los aberrantes hechos de maltrato animal que han tomado estado público recientemente en Bahía Blanca y convocó a la comunidad veterinaria y a la sociedad en su conjunto a ir más allá de la indignación. Resultó imprescindible transformar ese dolor en un cambio profundo de perspectiva sobre la vida animal.

Como profesionales de la salud, los médicos veterinarios fueron testigos directos de las consecuencias del trato que la sociedad dispensó a los animales. En muchos casos ese trato respondió a la negligencia y, en otros, a la crueldad. Durante mucho tiempo se los consideró objetos o bienes de propiedad.

Hoy, la ciencia y la medicina veterinaria respaldaron el reconocimiento de la sintiencia animal. Los animales son seres capaces de experimentar dolor, sufrimiento, miedo y bienestar. Ese reconocimiento obligó a revisar antiguos paradigmas de dominación y a construir una convivencia basada en el respeto y en el derecho de los animales a una vida digna.

El maltrato animal no constituyó un hecho aislado ni un problema menor. Desde la psicología, la sociología y la criminología, la crueldad hacia los animales representó un indicador de alarma social.

Las investigaciones desarrolladas en esas disciplinas demostraron la existencia de una correlación entre el maltrato animal y la violencia interpersonal, ya sea intrafamiliar, de género o social. Esas investigaciones también señalaron que quienes ejercieron violencia sobre un ser indefenso suelen presentar déficits de empatía y dificultades en el control de los impulsos.

Por ese motivo, detectar, denunciar y sancionar el maltrato animal no solo constituyó un acto de justicia hacia los animales. También representó una medida de prevención en materia de salud pública y de seguridad para toda la comunidad.

"Nuestra profesión nos colocó en la primera línea de defensa. El médico veterinario no solo atendió un cuerpo herido; también cumplió un rol clave dentro de la Salud Pública porque identificó señales de alarma sociales y psicológicas en el entorno familiar de sus pacientes", señalaron desde el Colegio.

La sanción penal a los responsables resultó fundamental para terminar con la impunidad. Sin embargo, la solución de fondo requirió un cambio cultural que comenzó en las aulas y en los hogares.

El CVPBA destacó la necesidad de educar desde la infancia en la empatía y el respeto por los animales. Comprender que el cuidado de un animal implicó una responsabilidad afectiva y biológica, y no un capricho o una posesión, constituyó la herramienta más eficaz para construir ciudadanos no violentos.

Por ese motivo, el Colegio de Veterinarios de la Provincia de Buenos Aires reafirmó su compromiso con el concepto de Una Sola Salud, que reconoció la interconexión entre la salud humana, la salud animal y la salud ambiental, e instó a la comunidad en general a denunciar los actos de crueldad y revisar de manera crítica las prácticas cotidianas hacia los animales; a los colegas veterinarios, a ejercer su rol como guardianes del bienestar animal y a denunciar y visibilizar los casos de maltrato detectados durante el ejercicio profesional; y a las autoridades, a fortalecer las leyes de protección animal e implementar programas educativos obligatorios sobre tenencia responsable y respeto por la vida animal.

"La forma en que una sociedad trató a sus animales reflejó de manera inequívoca sus valores y su compromiso con el respeto por la vida", concluyó la entidad. (05-07-26).

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