Por Morena Pérez en Tribuna 2 / Foto Tribuna 2
En el taller de Satorra Competición, donde cada detalle cuenta y cada minuto previo a la carrera vale oro, hay una presencia que no necesita palabras para hacerse notar. Matías Nicolás Gentile Michelena, nacido el 12 de mayo de 1989 en Coronel Dorrego, es parte esencial de la estructura que compite en la Fórmula 3 Metropolitana. Su historia es de superación, de alguien que convirtió el silencio en motor y la pasión en oficio.
Matías nació con una condición en el oído que no terminó de desarrollarse durante la gestación. No puede escuchar y, al no recibir estímulos auditivos, no desarrolló el habla, aunque sus cuerdas vocales funcionan perfectamente. A veces emite sonidos guturales, pero su verdadera forma de comunicación es la acción: la mirada atenta, el gesto preciso, la tarea cumplida sin margen de error.
En el taller trabaja junto a Gabriel Satorra y su compañero Federico, siendo los responsables de la preparación integral de los autos. De lunes a viernes, en doble turno —de 8 a 12 y de 15 a 18—, Matías cumple jornada completa con una disciplina ejemplar. Se destaca por
su responsabilidad, su espíritu colaborador, su predisposición permanente y por el profundo compromiso que asume con cada auto que pasa por sus manos.Su vínculo con el automovilismo comenzó en la infancia y adolescencia, cuando vivía en Bahía Blanca. Allí forjó una amistad entrañable con Alejandro De Paolo, hoy integrante del equipo, quien corría en categorías zonales como Sport Prototipo y TC del Sudoeste. De chico lo llevaban a las competencias y ese ambiente de boxes, motores y camaradería dejó una huella imborrable en su vida. Esas experiencias consolidaron una pasión que hoy canaliza desde el rol de mecánico.
Fanático de Ford, hincha de Boca y admirador eterno de Juan María Traverso, Matías vive el deporte motor con la misma intensidad con la que mira por televisión el fútbol y las carreras. Gentile entiende la esencia de este deporte desde la vibración, la concentración y el trabajo colectivo.
Su vida no se limita al taller. Independiente, con auto propio y gran capacidad de adaptación social, comparte tiempo con amigos y se integra con facilidad en cada ámbito. En Coronel Dorrego, dio un paso importante: adquirió una propiedad y, junto a su hermana Marianela, proyecta abrir su propia panadería, retomando aquel oficio de panadero que aprendió en su juventud.
En el equipo no solo aporta conocimiento técnico. También construye comunidad. Fue él quien acercó a un compañero de gimnasio, Matías, que hoy forma parte de los “Satorra Boys”. Y en más de una fecha, sorprende al grupo preparando el postre que comparten en las cenas del autódromo, esos momentos donde el equipo comparte, reforzando ese espíritu de familia que distingue a la estructura.
Gentile vive con su mamá, Marta Noemí Michelena, y representa una historia de constancia, inclusión y profesionalismo. En un entorno donde el estruendo de los motores parece ocuparlo todo, demuestra que la esencia del automovilismo está en el trabajo cotidiano y el compromiso. En Satorra Competición, ese valor se reconoce y se transforma en identidad de un equipo que apuesta al esfuerzo, la inclusión y el crecimiento conjunto dentro y fuera de la pista. (04-03-26).

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