miércoles, 18 de febrero de 2026

(Entrevista en LA DORREGO) “Si no se atiende bien, es imposible durar 103 años”


Luego de 103 años de actividad ininterrumpida, Neumáticos Olivieri cerró definitivamente sus puertas el 31 de enero, marcando el final de una de las trayectorias comerciales más emblemáticas de nuestra ciudad. Roberto Roselló y Teresa González, propietarios del negocio en las últimas décadas, en los estudios de LA DORREGO, explicaron que la decisión no fue abrupta, sino el resultado natural del paso del tiempo.

“Como todas las cosas en la vida, van finalizando”, resumió Roselló, quien llegó a la firma hace 41 años, tras el fallecimiento de su suegro, Fito González. Desde entonces tomó el “control remoto” del negocio, aunque —aclara— la historia venía de mucho antes. La gomería fue fundada en 1923 por su abuelo político, quien, tras iniciarse en el rubro junto a un familiar, se estableció por cuenta propia en el local que ocupó hasta hoy.

A lo largo de más de un siglo, la empresa atravesó épocas de bonanza y momentos difíciles, pero siempre con el trabajo como premisa. En diálogo con el programa Ni más ni menos, Teresa recordó la figura de su abuelo como un hombre culto, apasionado por

la música y la lectura, profundamente comprometido con la vida social del pueblo y especialmente con el Club Independiente, institución que presidió en tiempos de la construcción de su sede.

La evolución tecnológica también marcó la historia del negocio. Desde los tiempos en que se vendía nafta y se trabajaba en la vereda, hasta la incorporación de balanceadoras computarizadas láser, desarmadoras para neumáticos runflat y elevadores modernos, Olivieri buscó mantenerse a la vanguardia. Fue representante de las principales marcas del país —Michelin, Pirelli, Bridgestone, Fate, Goodyear, entre otras— y acompañó los cambios del mercado, incluida la fuerte irrupción de productos importados.

El vínculo con el campo fue clave: generaciones de productores confiaron en la firma, que también supo desarrollar recapados y vulcanización en tiempos donde se estiraba al máximo la vida útil de cada cubierta. “Si no se atiende bien, es imposible durar 103 años”, sintetizó Roselló.

La decisión de cerrar fue conversada en familia y planificada con tiempo. No obedeció a urgencias económicas sino a la necesidad de una vida más tranquila. “Nos sentimos bien, porque hicimos la tarea”, coincidieron. La comunidad respondió con innumerables mensajes de afecto, confirmando que la gomería fue mucho más que un comercio: fue referencia, punto de encuentro y parte viva de la identidad local.

Así, Neumáticos Olivieri bajó la persiana con la satisfacción del deber cumplido y el reconocimiento de todo un pueblo.

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18-02-26

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